Nueva sección: Entrenamiento del portero

20/04/2017 - 16:45

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Hoy ponemos en funcionamiento una nueva sección dentro de la web: Entrenamiento del portero. Este apartado estará dirigido por Pedro García (entrenador de porteros del Programa Nacional de Tecnificación Deportiva de la RFEBM) y Vicente Alamo.

En esta primera entrada incluimos una pequeña base teórica sobre el entrenamiento táctico del portero de balonmano en la iniciación. Con ello pretendemos que os familiaricéis con los conceptos que manejaremos de aquí en adelante, y de este modo os resulte más sencillo el aprendizaje de esta metodología de entrenamiento que os iremos presentando mediante videos de ejercicios.

Esperamos vuestros comentarios.

INTRODUCCIÓN

Siempre se ha dicho que la etapa de máximo rendimiento del portero de balonmano comienza a partir de los 27-28 años.

Esta afirmación NO se debe a que en esta edad la forma física del portero alcance su nivel óptimo, o que su técnica sea más perfecta, o que su personalidad este plenamente madurada, sino que se debe principalmente a su EXPERIENCIA.

¿Qué es la experiencia para un portero? Es el “archivo” de su memoria motriz, en el cual están clasificadas un gran número de respuestas eficaces ante situaciones que se han ido repitiendo en los entrenamientos y en la competición, hasta dejar huellas significativas en su memoria. Cuanto más lleno esté su “archivo” más preparado estará para dar respuestas y afrontar de forma exitosa su principal cometido: PARAR.

_AAA0690.JPGLa presente propuesta pretende desarrollar una idea sencilla, que ayude a nuestros porteros infantiles, cadetes y juveniles a mejorar un aspecto totalmente olvidado de la preparación específica del portero de balonmano: el entrenamiento táctico.

Muchos autores en sus estudios sobre el entrenamiento específico del portero, resaltan la importancia de la preparación física, la importancia de la técnica, la importancia del factor psicológico, etc. Pocos resaltan la importancia del trabajo específico de táctica individual del portero.

La mayoría de entrenadores piensan que este aspecto ya se trabaja en el entrenamiento colectivo, y en parte, así ocurre; ya que en los entrenamientos se dan todas o la mayoría de situaciones que el portero se va a encontrar en la competición. El problema radica en que estas situaciones le son presentadas al portero de forma totalmente global, con lo cual éste tiene una gran dificultad en asimilar todos los estímulos recibidos y crear una serie de patrones motrices eficaces de forma consciente (única forma de mejorar tácticamente), que le permitan ir almacenando en su memoria respuestas correctas ante situaciones similares a las del entrenamiento y que se van a dar también en la competición.

También ocurre, muchas veces, que cuando trabajamos de forma específica con nuestros porteros, sobre todo ante lanzamientos, éstos no se ajustan a situaciones reales de juego y por tanto su transferencia con la competición es, en muchas ocasiones, nula (lanzamientos con dos balones a la vez, colocar dos porteros en portería, etc.).

 

Proponemos realizar este tipo de trabajo de forma secuenciada y respetando al máximo las situaciones reales que se producen en la competición, basando el trabajo táctico del portero en la percepción visual (selección y codificación) de los estímulos que emiten los jugadores contrarios, principalmente en las acciones de lanzamiento y en la toma de decisiones. Estos dos aspectos son la base principal para construir un buen portero.

En definitiva, el objetivo de nuestra propuesta es ENSEÑAR A PARAR.

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1. MEJORA DE LA CAPACIDAD PERCEPTIVA

1. La mejora de la capacidad perceptiva debe ser un componente integrado en el entrenamiento específico del portero. Para ello tendremos en cuenta unos puntos importantes:El entrenamiento de las capacidades perceptivas debe realizarse en situaciones lo más reales posibles. Solo necesitamos: JUGADORES DE BALONMANO, BALONES DE BALONMANO Y UN CAMPO DE BALONMANO.

2. No podemos exigir a nuestros porteros eficacia táctica sin dotarlos previamente de las capacidades técnicas y condicionales necesarias para cada respuesta. Las capacidades técnicas son:

  • LA POSICIÓN BASE, LOS DESPLAZAMIENTOS Y LA TÉCNICA DE PARADA.

Las capacidades condicionales son:

  • LA FLEXIBILIDAD DINÁMICA, LA FUERZA EXPLOSIVA Y LA VELOCIDAD SEGMENTARIA.

3. La adquisición de estrategias perceptivas debe producirse en condiciones favorables, empezando con situaciones muy sencillas donde los estímulos que ofrecen los lanzadores se trabajen en función de la edad del portero.

  • Categoría Infantil: PUESTO ESPECÍFICO, LATERALIDAD Y TRAYECTORIA.
  • Categoría Cadete: IMPULSO Y ARMADO DE BRAZO.
  • Categoría juvenil: RECORRIDO DEL BRAZO.

4. Antes de llevar a cabo el entrenamiento para la mejora de la capacidad perceptiva, tenemos que conseguir de nuestros porteros un alto grado de MOTIVACIÓN, VOLUNTAD Y CONCENTRACIÓN.

Todos los estímulos con los que trabajamos deben ser presentados de forma clara (que el portero sepa dónde y qué información debe buscar) y repetirse con mucha frecuencia en el entrenamiento. Recordemos que toda percepción significativa deja huellas en la memoria.

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2. TOMA DE DECISIONES

Si cuando trabajamos los contenidos de táctica individual con los jugadores de campo lo hacemos de forma progresiva y en algunos casos de forma analítica para asegurar el aprendizaje; también es lógico establecer una progresión y secuenciación en el trabajo con los porteros de forma que el aprendizaje sea significativo y continuo, intentando no dejar lagunas o “vicios” que posteriormente serán más difíciles de reeducar.

Por ello es importante empezar nuestro trabajo en edades tempranas (13-14 años), ideales para iniciar la especialización de nuestros jugadores en los puestos específicos mas adecuados a sus características.

La base de nuestra propuesta como trabajo táctico en portería es simplificar las situaciones problema y reducir la toma de decisiones del portero a DOS, principalmente ante las intervenciones sobre lanzamientos, incluyendo siempre la fase de pre-parada (desplazamientos previos a la intervención sobre el balón).

Construiremos los ejercicios de modo que los lanzadores den suficientes estímulos al portero para que la incertidumbre que éste tiene ante el lanzador se vaya reduciendo hasta tener que elegir únicamente entre dos respuestas e intentar dar la correcta con la ayuda de toda la información acumulada.

Por ejemplo, si dividimos la portería en 9 posibles zonas de lanzamiento, serán 9 las decisiones entre las que nuestro portero tendrá que encontrar la correcta. Si de las 9 zonas eliminamos 7 y dejamos solo 2 (siempre deben ser zonas opuestas), facilitaremos la capacidad de reacción electiva.

 

Si sólo trabajásemos sobre una decisión, estaríamos entrenando la velocidad de reacción simple con lo cual sólo podríamos mejorar técnicamente y no tácticamente.

Si por el contrario, ampliamos la toma de decisiones a más de dos (sin tener en cuenta una progresión adecuada), prácticamente estaremos entrenando en las mismas condiciones que la competición y aunque sí existe entrenamiento táctico, éste es mucho más difícil de asimilar.

Como ya hemos comentado anteriormente, es importante en la construcción de los ejercicios que se incluyan las acciones de PRE-PARADA, de forma que entre lanzamiento y lanzamiento o entre acción y acción existan variaciones en la posición básica y los desplazamientos. El portero cuando actúa en portería no sabe desde que zona del ataque se producirá el lanzamiento y por tanto su misión es realizar un seguimiento del balón hasta que se desencadene la acción del lanzamiento. Por tanto, es un error trabajar series de lanzamientos donde la posición de partida del portero sea estática y sin variaciones de situación entre cada lanzamiento.

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Hay que intentar que todas las situaciones que propongamos (se pueden dar muchas combinaciones), sean situaciones que se den en porcentajes muy altos en la competición que juegan nuestros porteros. Por ejemplo, en categoría infantil, priorizar el entrenamiento de lanzamientos desde los 6 metros si nuestros equipos realizan defensas muy abiertas.

Con todas estas matizaciones considero que ya podemos empezar a entrenar la táctica individual de nuestros porteros de forma que complementen su técnica específica, su preparación física (también específica), la preparación psicológica, la preparación teórica y finalmente la táctica colectiva (que en nuestro caso hace referencia a la colaboración defensa-portería)

No te preocupes si nuestra propuesta te suena muy complicada de llevar a la práctica. Nada más lejos de la realidad. En las próximas semanas iremos colgando algunos videos con ejercicios de entrenamiento específico de todos los conceptos explicados en esta resumida base teórica.

CONCLUSIONES

Si damos continuidad a este tipo de trabajo, obtendremos sin duda un alto nivel de rendimiento con porteros jóvenes, sin tener que esperar a que el paso del tiempo den al portero la madurez táctica necesaria para obtener buenos resultados.

Paralelamente se produce en nuestros porteros un aumento de la confianza ya que con cada entrenamiento aprende a parar de forma inteligente y su rendimiento se hace más regular. Poco a poco empieza a reconocerse y pensar como un portero que depende más de su trabajo para conseguir el éxito que de un momento de inspiración.

Por otro lado, consideramos que esta forma de trabajar, con nuestros porteros, se pueden integrar diariamente en la fase del calentamiento, antes de la parte principal de la sesión.

Para finalizar, recordamos los 4 puntos más importantes de nuestra propuesta:

1. TRABAJAR CON ESTÍMULOS VISUALES.
2. CREAR SITUACIONES, LO MÁS REALES POSIBLES.
3. BUSCAR VARIACIONES EN LA FASE DE PRE-PARADA. 4. REDUCIR LA TOMA DE DECISIONES A DOS.

Por último, decir que, si consideramos la portería como el puesto específico más decisivo en la competición, debemos dedicarle en el entrenamiento el tiempo que se merece. Los resultados serán sorprendentes

Pedro García Ramírez

 

Os dejamos el primer ejemplo de una tarea de entrenamiento.